CURSO ONLINE DE EMPRENDIMIENTOS E INNOVACIÓN

He creado un unicornio. ¿pero cómo valuarlo?

por Francisco Santolo
Septiembre 2019

Anunciar rondas de inversión con valuaciones de Startup ridículas e infladas -llamémoslo Unicornio- debería ser el lema del actual ecosistema de Startup. La salida en falso de WeWork a la bolsa y los números y rendimiento de UBER, además de muchas otras empresas, están haciendo que la situación sea más clara para todos.

Una vez más, las ganancias de un pequeño grupo de actores coordinados que sostienen una falacia durante un largo período dañará a muchas personas, y el valor perdido para la sociedad a través de emprendedores mal guiados y prácticas comerciales insostenibles no puede ser cuantificado.

Entonces ¿Qué es un Unicornio? ¿Una empresa valuada en un billón -mil millones en inglés- de dólares? Ok.
¿Cómo se valúa? ¿Flujos de efectivo descontados, múltiplos? Hagamos más fácil.

En una compra tipo, el vendedor quiere un precio más alto y el comprador quiere uno más bajo. Pero espera, Softbank incluso declara que su objetivo es buscar e invertir en Unicornios. El incentivo de anunciar la compra de un Unicornio es clara: prensa, emoción, atraer más fondos, rondas futuras más grandes, etc. En este caso entonces el comprador tiene motivación a pagar de más.

Invirtiendo 50 millones por el 5% de una compañía, creas un Unicornio y ni siquiera necesitas mostrar números -no es una empresa que cotiza en bolsa-. Con Capitalistas de riesgo invirtiendo billones en la búsqueda, entenderás por qué es más fácil encontrar uno que un Pokemon jugando Pokemon Go.

Durante casi 4 años he estado trabajando y viajando por el mundo como un nómade digital para exponer este sinsentido, proponiendo una metodología alternativa, a partir de los mismos libros que los intermediarios -Capitalistas de Riesgo- curiosamente afirman que leen y siguen.

De una vez por todas, detengan el abuso, y enfóquese en generar valor verdadero para las generaciones futuras! ¡Hay dinero genuino en la solución de los cuantiosos dolores y problemas del mundo real!

Otros artículos de Francisco Santolo